Sábado 28 de Febrero de 2009
Teatro Apollo de Nueva York:
La incubadora de la música negra celebra 75 años
FELICIA R. LEE
"A ellos no les gustaba su ropa", cuenta el señor Mitchell sobre James Brown. "Este público es brutal, tienes que hacer mucho para gustarle", dice. Billy Mitchell (58) es el historiador residente y guía turístico del Apollo, la legendaria institución de Harlem que impulsó las carreras de Ella Fitzgerald, Billie Holiday, los Jackson Five y decenas de otros artistas. Este año, el recinto cumple 75 años, aniversario que ha sido celebrado con lecturas, conciertos y el lanzamiento de una gira nacional de Dreamgirls.
El señor Mitchell también será parte del jolgorio. Llegó al Apollo cuando era un adolescente, haciendo labores menores para ayudar a su familia. Desde entonces, ha tenido diversos trabajos en el lugar, incluyendo el actual, desde 1991. Esta semana será el anfitrión de las visitas gratuitas que habrá en el teatro, ubicado en la West 125th street, famoso por sus asientos rojos y resplandecientes lámparas de cristal veneciano.
"Está en la memoria de la gente de todo el mundo como un lugar de calidad y excelencia, creado, presentado y producido por gente de color", dice Howard Dodson, director del Centro Schomburg, de investigación sobre cultura negra. "Fijó un estándar", asegura.
El señor Mitchell les cuenta a las miles de personas que llegan desde diversos países que el antiguo palacio burlesque abrió como Teatro Apollo en 1934. Cuando la Gran Depresión arrasaba el país y a los negros les eran negados los derechos básicos día a día, el Apollo se irguió como uno de los primeros teatros en aceptar clientes y artistas de color.
Una "noche amateur" era una oportunidad para los artistas de color de mostrar su talento: según cuentan, una Ella Fitzgerald de 17 años y una Billie Holiday de 19 debutaron ese primer año. El escenario se volvió una incubadora de talento negro, tanto en jazz, blues, comedia, baile o R&B.
Jonelle Procope, presidenta y directora ejecutiva del Apollo desde 2003, cree que el desafío actual del teatro es atraer un público nuevo, cultivar el talento emergente y aprovechar su nombre: "La marca tiene mucho capital que no ha sido explotado", afirmó.
Actualmente, el teatro equilibra su rol como guardián de un legado con su nueva misión como fundación sin fines de lucro. Tras años de perder dinero y un período clausurado, recibió el título de monumento en 1983. Y en 2006 volvió a los titulares, cuando el cuerpo de James Brown (en la foto) fue velado en el mismo escenario en el que tantas veces actuó.
Para Billy Mitchell, trabajar en el Apollo fue una oportunidad de llevar ropa y comida a su casa, y ahora, de compartir lo que el lugar significa para él. "No se trata sólo de música, conciertos y shows", dice. "El teatro Apollo es el faro de esta comunidad, honra a nuestros ancestros y a nosotros también", finaliza.
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